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martes, 23 de agosto de 2011

LA SOMBRA “La Enfermedad Como Camino”


QUIÉN SOY “YO”
  • El individuo dice “yo” y con esta palabra entiende una serie de características.
  • A cada una de estas características precedió, en su momento, una decisión, se opto entre dos posibilidades, se integró un polo en la identidad y se descarto el otro.
  • De una identificación suele derivarse rápidamente también una valoración subjetiva.
  • El repudio de cualquier forma de manifestación es siempre señal de falta de identificación.
  • Todo lo que nosotros no queremos ser, lo que no queremos admitir en nuestra identidad, forma nuestro negativo, nuestra “sombra”. Porque el repudio de la mitad de las posibilidades no las hace desaparecer sino que sólo las destierra de la identificación o de la conciencia.
  • El “no” ha quitado de nuestra vista un polo, pero no lo ha eliminado. El polo descartado vive desde ahora en la sombra de nuestra conciencia.
  • El no ver se considera tanto como no tener.
  • La sombra hace simulador al ser humano.
  • Llamamos sombra ( en la acepción que da a la palabra C. G. Jung ) a la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí y que, por consiguiente descarta.
  • Es el mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene, ni la conoce.
  • El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia.
  • Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere.
LA VENTANA DE JOHARI



EL YO
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EL GRUPO
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Conocido por el “Yo”

No conocido por el “Yo”

Conocido por los demás

ÁREA LIBRE



ÁREA CIEGA

No conocido por los demás


ÁREA OCULTA




ÁREA DESCONOCIDA

LA PROYECCIÓN
  • Cuando uno rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio. ( Efecto Diapasón ).
  • Con la mitad de todos los principios fabricamos un exterior, puesto que no los queremos en nuestro interior.
  • Si la sombra está formada por todos los principios que el Yo no ha querido asumir, resulta que la sombra y el exterior son idénticos.
LEY DE LA RESONANCIA
  • Nosotros sólo podemos conectar con aquello con lo que estamos en resonancia.
  • Conduce a la identidad entre mundo exterior y mundo interior.
  • El Yo determina un Tú que es considerado como lo externo.
  • Sentimos nuestra sombra como un exterior, porque si la viéramos en nosotros ya no sería sombra.
  • El repudio de cualquier principio es la forma más segura de que el sujeto llegue a vivir este principio.
  • Los principios rechazados que ahora aparentemente nos acometen desde el exterior.
  • Los combatimos en el exterior con el mismo encono con que los habíamos combatido dentro de nosotros.
  • Insistimos en nuestro empeño de borrar del mundo los aspectos que valoramos negativamente
EL REFLEJO
  • Sirve de algo a aquel que se reconoce en el espejo.
  • El que vive en este mundo y no reconoce que todo lo que ve y lo que siente es él mismo, cae en el engaño y el espejismo.
  • Nuestra sombra nos angustia.
LA ENFERMEDAD
  • La sombra nos hace enfermar, es decir, nos hace incompletos: para estar completos nos falta todo lo que hay en ella.
  • La sombra produce la enfermedad, y el encararse con la sombra cura.
  • Se produce porque existe un desequilibrio. Nos indica que no nos encontramos en armonía.
EL SINTOMA
  • Es una parte de sombra que se ha introducido en la materia.
  • Se manifiesta aquello que falta al ser humano.
  • Experimenta aquello que no ha querido experimentar conscientemente.
  • En él podemos aprender a reconocernos.
EL PRINCIPIO DE COMPLEMENTARIEDAD
  • Si una persona se niega a asumir conscientemente un principio, este principio se introduce en el cuerpo y se manifiesta en forma de síntoma. Entonces el individuo no tiene más remedio que asumir el principio rechazado. Por lo tanto, el síntoma completa al hombre, es el sucedáneo físico, de aquello que falta en el alma.
REFLEXIONES FINALES
  • Nuestro cuerpo es espejo de nuestra alma; él nos muestra aquello que el alma no puede reconocer más que por su reflejo.
  • Para el que busca la sinceridad al contemplarse a sí mismo, la enfermedad puede ser de gran ayuda. ¡ Por qué la enfermedad nos hace sinceros !. En el síntoma de la enfermedad tenemos claro y palpable aquello que nuestra mente trataba de desterrar y esconder.
T. Determinasen, R. Dahlke







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