Visitas Totales

martes, 11 de junio de 2019

Libérate de Tu Resistencia Para No Estar Endeudado/a






Este es un ejercicio del Libro; Pide y se te dará, cuaderno de trabajo; “Libérate de tu resistencia para no estar endeudado”, de Esther y Jerry Hicks, muy adecuado para:


Cuando desees experimentar una sensación de alivio por no estar endeudado.

Cuando desees crear un mayor diferencial entre lo que ganas y lo que gastas.

Cuando desees sentirte mejor con respecto al dinero.

Cuando desees incrementar la cantidad de dinero que fluye a través de tu experiencia.


Y en especial para disminuir más rápidamente tu deuda. Que lo disfrutes.



Para comenzar a practicar el proceso de «Libérate de tu resistencia para no estar endeudado», hazte con un cuaderno provisto del mismo número de columnas como el de tus pagos mensuales.

Ahora, empezando por la columna situada en la extrema izquierda, escribe un epígrafe que describa tu gasto mensual más cuantioso. Por ejemplo, si el cheque más cuantioso que extiendes cada mes es para pagar la hipoteca de tu casa, escribe «Hipoteca de la casa». A continuación, en la primera línea debajo del epígrafe, escribe la cantidad en dólares, euros o tu moneda, del pago de la hipoteca de la casa. Ahora traza un círculo alrededor de esta cantidad, que representa la cantidad que estás obligado a pagar cada mes, y en la tercera línea escribe la cantidad total pendiente de la hipoteca de la casa. Luego, anota tu segundo pago más cuantioso en la segunda columna, el tercer pago más cuantioso en la tercera columna, y así sucesivamente.

En la parte superior de tu cuaderno con columnas escribe la siguiente afirmación: «Deseo cumplir mi promesa con respecto a todas mis obligaciones financieras, y en algunos casos incluso pagaré el doble de lo que debo».

Cada vez que recibas una factura, saca tu cuaderno con columnas y ajusta, en caso necesario, la cantidad mínima mensual que necesitas. Si permanece inalterable, escribe la misma cifra.

La primera vez que recibas una factura o cuando tengas que hacer un pago referente al epígrafe situado en la columna de la derecha del cuaderno (es decir, el pago de inferior cuantía que haces cada mes), extiende el cheque por el doble de la cantidad requerida. Al mismo tiempo, anota la nueva cifra del saldo pendiente.

Quizás este juego te parezca un tanto extraño cuando empieces a practicarlo, pero aunque no tengas el dinero suficiente para pagar todo lo que debes en todas las columnas, sigue anotando el doble de la cantidad en la columna de la derecha. Y alégrate de haber cumplido la nueva promesa que te hiciste a ti mismo acerca de pagar todo lo que debes, y en algunos casos incluso el doble de esa cantidad.





Puesto que contemplarás tu economía de modo distinto, tu vibración empezará a cambiar de inmediato. Cuando sientas cierto orgullo por haber cumplido tu palabra, tu vibración cambiará. Cuando mantengas tu promesa de doblar la cantidad de tus pagos, tu vibración cambiará. Y debido a este cambio, por leve que sea, las cosas empezarán a cambiar en tu situación económica.

Si dedicas unos minutos a apuntar todo lo que debes en tu cuaderno de cuentas, la atención que prestas a esta cuestión comenzará a activar de forma positiva las circunstancias en torno al tema del dinero.

En lugar de sentirte desanimado cuando encuentres la enésima factura en tu buzón, te apresurarás a apuntarla en tu cuaderno de cuentas. Y debido a este cambio en tu actitud y tu vibración, las cosas empezarán a cambiar en tu panorama financiero.

Un dinero que no esperabas aparecerá en tu experiencia. Te toparás con todo tipo de oportunidades, de modo que tus dólares te cundirán más de lo que imaginabas. Te harán diversas ofertas económicas y serás consciente de que estas novedades son la respuesta a la atención que prestas a esta cuestión y al cambio que se ha producido en tu vibración.

Cuando aparezca ese dinero extra, te apresurarás a aplicar otro pago en la columna de la derecha de tu cuaderno. Al poco tiempo, conseguirás saldar esa deuda y borrarla de la correspondiente columna en tu cuaderno.

Las columnas desaparecerán una tras otra a medida que tu diferencial económico entre tus ingresos y tus gastos se amplíe. Tu sensación de bienestar económico se incrementará el primer día que practiques este juego.

Y si te lo tomas en serio y dedicas tiempo al asunto, tu vibración con respecto al dinero cambiará de modo tan significativo que al cabo de poco tiempo dejarás de estar endeudado, tal como deseabas.

No hay nada de malo en tener deudas, pero si te sientes agobiado por ellas tu vibración con respecto al dinero será una vibración de resistencia. Cuando hayas conseguido librarte de este peso, te sentirás más ligero y más libre, tu resistencia habrá desaparecido y estarás dispuesto a permitir que el Bienestar fluya con abundancia a través de tu experiencia. 





 

viernes, 31 de mayo de 2019

Comunicación Empática; Stephen R. Covey






Segmento del libro de Stephen R. Covey de su libro; Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, que demuestra un ejemplo de una buena conversación empática.

Como escuchamos en términos autobiográficos, tendemos a responder de uno de estos cuatro modos: con una evaluación (estamos de acuerdo o disentimos), con un sondeo (formulamos preguntas partiendo de nuestro propio marco de referencia), con un consejo (sobre la base de nuestra experiencia) o con una interpretación (tratamos de descifrar a alguien, explicar sus motivos, su conducta, sobre la base de nuestros propios motivos y conductas).
Se trata de respuestas que nos surgen naturalmente. Estamos profundamente programados para hacerlo; continuamente nos atenemos a esos modelos. Pero, ¿cómo afectan a nuestra capacidad para realmente comprender?
Supongamos que trato de comunicarme con mi hijo, ¿puede él ser franco conmigo si yo evalúo todo lo que me dice antes de que él lo haya realmente explicado? ¿Le estoy ofreciendo aire psicológico?¿Y qué siente él cuando lo sondeo? Sondear es formular veinte preguntas. El sondeo es autobiográfico; controla e invade. Es también lógico, y el lenguaje de la lógica es diferente del lenguaje del sentimiento y la emoción. Uno puede hacer veinte preguntas todo el día y no descubrir lo que es importante para el interrogado. El sondeo constante constituye una de las principales razones de que los padres no puedan aproximarse a los hijos.
«¿Cómo estás, hijo?»
«Muy bien.»
«¿Qué novedades tienes?»
«Ninguna.»
«¿Qué hubo de interesante en la escuela?»
«No mucho.»
«¿Qué vas a hacer el fin de semana?»
«No lo sé.»
Cuando habla por teléfono con los amigos no termina nunca, pero todo lo que usted puede arrancarle son respuestas de una o dos palabras. Su casa es un hotel donde él come y duerme, pero nunca comparte, nunca se abre.
Ahora bien, ¿por qué habría de abrirse? Piénselo honestamente. Cada vez que él baja la guardia, usted, como con una pata de elefante, le estampa un consejo autobiográfico y la observación de «Te lo advertí».
Tenemos el guión de esas respuestas tan profundamente grabado en nuestras mentes que ni siquiera nos damos cuenta cuando las usamos. He enseñado este concepto a miles de personas en seminarios realizados en todo el país, y nunca deja de sorprenderles cuando, en situaciones de role-playing, practican la escucha empática y finalmente empiezan a advertir sus propias respuestas típicas. Pero, a medida que perciben su modo habitual de responder y aprenden a escuchar con empatia, recogen resultados grandiosos en la comunicación. Para muchos, procurar primero comprender se convierte en el más estimulante y el más inmediatamente aplicable de los siete hábitos.




Veamos ahora lo que bien podría considerarse una comunicación típica entre un padre y su hijo adolescente. Fijémonos en las respuestas del padre en función de los cuatro tipos distintos de respuesta que acabamos de describir.
«Papá, la escuela no sirve para nada.»
«¿Qué es lo que sucede, hijo?» (sondeo).
«No tiene aplicación en la práctica. No saco nada de ella.»
«Lo que ocurre es que todavía no te das cuenta de los beneficios. A tu edad, a mí me parecía lo mismo. Pensaba que algunas de las clases eran una pérdida de tiempo. Pero más tarde esas clases resultaron ser las más útiles para mí. No te desanimes. Dale tiempo» (consejo).
«Ya le he dado diez años de mi vida. ¿Me puedes decir para qué me va a servir "x más y" cuando sea mecánico de coches?»
«¿Mecánico de coches? Debes de estar bromeando» (evaluación).
«No, no bromeo. Fíjate en Joe. Dejó la escuela. Está trabajando como mecánico y ganando mucho dinero. Eso es práctico.»
«Puede parecerlo ahora. Pero dentro de unos años Joe va a lamentar haber dejado la escuela. Tú no quieres ser mecánico de coches. Necesitas una educación que te prepare para algo mejor que eso» (consejo).
«No lo sé. Joe se está construyendo una muy buena posición.»
«¿Estás seguro de lo que dices sobre la escuela?» (sondeo, evaluación).
«Hace dos años que estoy en la secundaria. Estoy seguro, es una pérdida de tiempo.»
«La tuya es una escuela de mucho prestigio, hijo. Merece un poco de confianza» (consejo, evaluación).
«Todos los chicos pensamos lo mismo.»
«¿Te das cuenta de los sacrificios que tu madre y yo hemos hecho para que puedas estudiar allí? No puedes desertar a esta altura» (evaluación).
«Sé que os habéis sacrificado por mí, papá. Pero no vale la pena.»
«Mira, tal vez si pasaras menos tiempo viendo la televisión y más haciendo los deberes...» (consejo, evaluación).
«Papá, es inútil. ¡Oh... no te preocupes! De todos modos, no quiero hablar de esto.»
Obviamente, este padre tenía buenas intenciones. Obviamente, quería ayudar. Pero, ¿empezó siquiera a comprender realmente? Prestemos más atención al hijo; no sólo a sus palabras, sino a sus pensamientos y sentimientos, y al posible efecto de algunas de esas respuestas autobiográficas.
«Papá, la escuela no sirve para nada» (Quiero hablar contigo, contar con tu atención).
«¿Qué es lo que sucede, hijo?» (Estás interesado, ¡bien!)
«No tiene aplicación en la práctica. No saco nada de ella.» (He tenido un problema en la escuela y me siento muy mal.)
«Lo que ocurre es que todavía no te das cuenta de los beneficios. A tu edad, a mí me parecía lo mismo.» (¡Oh no! Aquí viene el capítulo tres de la autobiografía de papá. Yo quería hablar de otra cosa. En realidad no me interesa cuántos kilómetros tuvo que hacer a pie a través de la nieve, y sin botas, para llegar a la escuela. Quiero ir directamente al problema.)
«Pensaba que algunas de las clases eran una pérdida de tiempo. Pero más tarde esas clases resultaron ser las más útiles para mí. No te desanimes. Dale tiempo.» (El tiempo no resolverá mi problema. Me gustaría poder contártelo. Desahogarme.)
«Ya le he dado diez años de mi vida. ¿Me puedes decir para qué me va a servir "x más y" cuando sea mecánico de coches?»
«¿Mecánico de coches? Debes de estar bromeando.» (Yo no le gustaría si fuera mecánico de coches. No le gustaría si no terminara la escuela. Tengo que justificar lo que he dicho.)
«No, no bromeo. Fíjate en Joe. Ha dejado la escuela. Está trabajando como mecánico y ganando mucho dinero. Eso es práctico.»
«Puede parecerlo ahora. Pero dentro de unos años Joe va a lamentar haber dejado la escuela.» (¡Dios mío! Aquí viene la conferencia número dieciséis sobre el valor de tener una educación.)
«Tú no quieres ser mecánico de coches.» (¿Cómo lo sabes, papá? ¿Tienes realmente alguna idea de lo que yo quiero ?)
«Necesitas una educación que te prepare para algo mejor que eso.»
«No lo sé. Joe se está construyendo una muy buena posición.» (No es un fracasado. Abandonó la escuela y no es un fracasado.)
«¿Estás seguro de lo que dices sobre la escuela?» (Estamos dando vueltas, papá. Si por lo menos me escucharas, yo necesito realmente hablarte de algo importante.)
«Hace dos años que estoy en la secundaria. Estoy seguro. Es una pérdida de tiempo.»
«La tuya es una escuela de mucho prestigio, hijo. Merece un poco de confianza.» (Oh, estupendo. Ahora hablamos de credibilidad. Me gustaría poder hablar sobre lo que quiero hablar.)
«Todos los chicos pensamos lo mismo.» (También yo merezco alguna confianza. No soy un imbécil.)
«¿Te das cuenta de los sacrificios que tu madre y yo hemos hecho para que puedas estudiar allí?» (Oh, la trampa de la culpa. Tal vez yo sea un imbécil.)
«No puedes desertar a esta altura.»
«Sé que se han sacrificado por mí, papá. Pero no vale la pena.» (Sencillamente no comprendes.)
«Mira, tal vez si pasaras menos tiempo viendo la televisión y más haciendo los deberes...» (¡Ése no es el problema, papá! ¡No lo es en absoluto! Nunca podré contártelo. Fue tonto intentarlo.)
«Papá, es inútil. ¡Oh... no te preocupes! De todos modos, no quiero hablar de esto.»
¿Advierte el lector lo limitados que somos cuando tratamos de comprender a otra persona sobre la base exclusiva de las palabras, en especial cuando vemos a esa persona a través de nuestras propias gafas? ¿Advierte lo limitadoras que son nuestras respuestas autobiográficas a una persona que trata auténticamente de que comprendamos su autobiografía?
No se puede penetrar verdaderamente en otra persona, ver el mundo como ella lo ve, mientras no se desarrollen el deseo genuino de hacerlo, la fuerza del carácter personal y la cuenta bancaria emocional, así como las habilidades necesarias para la escucha empática.
En las habilidades —la punta del iceberg de la comunicación empática— diferenciamos cuatro etapas de desarrollo.
La primera y menos efectiva es imitar el contenido. Ésa es la habilidad que enseña la escucha «activa» o «refleja». Sin una base de carácter y relación, a menudo agravia a las personas y conduce a que se encierren en sí mismas. Sin embargo, es una habilidad de la primera etapa porque por lo menos lleva a escuchar lo que se dice.
Imitar el contenido es fácil. Basta con escuchar las palabras del otro y repetirlas. Ni siquiera es necesario emplear el cerebro.





«Papá, la escuela no sirve para nada.»
«Así que piensas que la escuela no sirve para nada...»
Uno repite lo que acaba de decirse. No se ha evaluado, sondeado o interpretado. Por lo menos se demuestra haber prestado atención. Pero para comprender se necesita más.
La segunda etapa de la escucha empática consiste en parafrasear el contenido. Es un poco más efectivo, pero todavía se limita a la comunicación verbal.
«Papá, la escuela no sirve para nada.»
«Ya no quieres ir a la escuela...»
En este caso, el padre dice con sus propias palabras lo que quiere decir el hijo. Está pensando en lo que el joven ha dicho, sobre todo con el hemisferio cerebral izquierdo, el del razonamiento y la lógica.
La tercera etapa pone en juego el cerebro derecho. El padre refleja sentimientos.
«Papá, la escuela no sirve para nada.»
«Te sientes realmente frustrado.»
No se presta tanta atención a lo que se dijo como a los sentimientos del joven acerca de ello.
La cuarta etapa incluye la segunda y la tercera. Uno parafrasea el contenido y refleja el sentimiento.
«Papá, la escuela no sirve para nada.»
«Te sientes realmente frustrado en la escuela.»
La frustración es el sentimiento; la escuela es el contenido. El padre emplea ambos lados del cerebro para comprender los dos lados de la comunicación del joven.
Ahora bien, lo que sucede en la cuarta etapa de la escucha empática es realmente increíble. Cuando uno procura auténticamente comprender, al parafrasear el contenido y reflejar el sentimiento proporciona aire psicológico. También ayuda al otro a elaborar sus propios pensamientos y sentimientos. A medida que crece su confianza en el deseo sincero que usted tiene de escucharlo y comprenderlo, va desapareciendo la barrera entre lo que realmente sucede dentro de él y lo que comunica. Nos abre el alma. No piensa y siente una cosa mientras comunica otra. Empieza a confiarnos sus más íntimos sentimientos y pensamientos.
«Papá, la escuela no sirve para nada.» (Quiero hablar contigo, contar con tu atención.)
«Te sientes realmente frustrado en la escuela.» (¡Exacto! ¡Eso es lo que siento!)
«Por supuesto. No tiene aplicación en la práctica. No saco nada de ella.»
«¿Crees que la escuela no es buena para ti?» (Déjame pensarlo. ¿Es eso lo que quiero decir?)
«Así es. No estoy aprendiendo nada que vaya a ser útil para mí. Quiero decir, fíjate en Joe. Él dejó la escuela y está trabajando con automóviles. Gana dinero. Eso es práctico.»
«Te parece que Joe realmente ha hecho bien.» (Bueno...)
«Bueno, supongo que sí, en cierto sentido. Verdaderamente está ganando dinero. Pero dentro de unos años, apuesto a que probablemente se arrepentirá.»
«Crees que Joe va a pensar que se equivocó.»
«Sí. Fíjate en todo a lo que renuncia. Quiero decir que si uno no tiene una educación, no puede abrirse camino en el mundo.»
«Sientes que la educación es realmente importante.»
«¡Sí! Si no tienes un título, si no puedes conseguir un empleo o ingresar en la universidad, ¿qué vas a hacer? La educación es necesaria.»




«Realmente sientes que es importante para tu futuro.»
«Lo es. Y... ¿sabes qué? Estoy muy preocupado. No se lo dirás a mamá, ¿no es cierto?»
«No quieres que tu madre lo descubra.»
«Bien, no... Oh, supongo que puedes decírselo. Probablemente se dará cuenta de todos modos. Mira, me han hecho un test hoy, un test de lectura. Papá, han dicho que estoy leyendo a un nivel de cuarto grado. ¡Cuarto grado! ¡Curso el tercer año de la escuela media!»
¡Qué diferencia determina una comprensión verdadera! Todos los consejos bien intencionados del mundo no representan nada si no empiezan por afrontar el problema real. Y nunca abordaremos el problema si estamos tan encerrados en nuestra autobiografía, en nuestros paradigmas, que no nos quitamos las gafas el tiempo suficiente como para ver el mundo desde otro punto de vista.
«Me van a expulsar, papá. Tal vez, si me van a expulsar, podría irme yo mismo. Pero no quiero abandonar la escuela.»
«Te sientes confuso. Estás en un dilema.»
«¿Qué crees que debo hacer, papá?»
Al procurar comprender primero, este padre convirtió una oportunidad de transacción en una oportunidad de transformación. En lugar de interactuar en la superficie del nivel comunicacional, como para cumplir y nada más, creó una situación en la que podía ejercer una influencia transformadora, no sólo sobre su hijo sino también sobre la relación. Al dejar a un lado su propia autobiografía y tratar realmente de comprender, efectuó un depósito enorme en la cuenta bancada emocional, e hizo posible que su hijo, desprendiendo capa tras capa, llegara al problema real.
En ese punto el padre y el hijo se encuentran del mismo lado de la mesa, observando el problema, y no en lados opuestos mirándose uno a otro. El hijo recurre a la autobiografía del padre y pide consejo. Pero incluso al empezar a aconsejarlo, el padre tiene que ser sensible a la comunicación del hijo. En la medida en que la respuesta sea lógica, el padre puede formular preguntas y aconsejar con efectividad. Pero en cuanto la respuesta se vuelve emocional, tiene que volver a la escucha empática.
«Bien, se me ocurren algunas cosas posibles.»
«¿Qué cosas, papá?»
«Por ejemplo, una ayuda especial con tu lectura. Puede ser que haya algún tipo de programa de apoyo en la escuela.»
«Sí, existe; ya lo he averiguado. Son dos noches por semana y todo el sábado. ¡Es mucho tiempo!»
Sintiendo la emoción de esa respuesta, el padre vuelve a la empatia.
«Ése sería un precio demasiado alto.»
«Además, papá, les he dicho a los chicos de sexto que voy a ser su entrenador.»
«No quieres abandonarlos.»
«Papá, si realmente creyera que el curso de apoyo es una ayuda, asistiría todas las noches. Conseguiría que algún otro entrenara a los chicos.»
«Quieres la ayuda, pero dudas de que el curso te resulte útil.»
«¿Tú crees que lo sería, papá?»
Una vez más, el hijo está en un registro abierto y lógico. De nuevo recurre a la autobiografía del padre. El padre tiene otra oportunidad de influir y transformar.
A veces la transformación no requiere ningún consejo externo. Cuando las personas tienen la oportunidad de abrirse, a menudo desenmarañan sus problemas y en el proceso perciben con claridad las soluciones.
En otros casos, necesitan realmente una perspectiva y ayuda adicional. La clave es procurar auténticamente el bienestar del individuo, escuchar con empatia, permitir que la persona llegue al problema y a la solución con su propio ritmo y en el momento conveniente a su paso. Capa tras capa: es como pelar una cebolla hasta que se llega a su esencia.
Cuando las personas están realmente dolidas y uno las escucha con un auténtico deseo de comprender, es sorprendente lo rápido que se abren. Quieren abrirse. Los niños quieren desesperadamente abrirse, incluso más con los padres que con los iguales.
Y lo hacen, cuando sienten que los padres los aman incondicionalmente y les serán leales, sin juzgarlos ni ridiculizarlos.
Si uno realmente procura comprender, sin hipocresía ni engaño, a veces queda literalmente aturdido ante el conocimiento y la comprensión auténticos que se recogen de los otros seres humanos.





jueves, 23 de mayo de 2019

Creación de Tarjetas.





Vamos a procurar multiplicar la rapidez en conseguir cambiar nuestro auto-concepto.

Y Un método muy poderoso es a través de la creación de las tarjetas, al que tendremos que aplicar la fuerza de la voluntad:

¿Que vamos a utilizar?

Pues ese cuaderno maravilloso que tienes para este seminario o también puedes escoger unas tarjetas pequeñas en blanco o como más te gusten.





  • Vamos a escribir lo que deseamos ser, nuestras metas. Escribir es muy importante, solo escribiendo es cuando realmente tenemos concentrada toda nuestra atención, no podemos escribir algo y estar pensando en otra cosa, a demás tendemos a verbalizar, a expresar, a hablar interiormente lo que estamos escribiendo.
    Todas las mañanas tenemos que volver a escribir nuestras metas. De 3 a 5 veces.
    Y recuerda las 3 P; en primera persona, positivas y en presente.
    • Yo gano....
    • Yo soy la/el mejor en...
    • Yo tengo...
Hay una forma de comenzarlas que aprendí hace poco, y que me resulta muy adecuada y ahora las escribo así, es comenzando las de esta manera:
  • Me siento 100% agradecida/agradecido y feliz ahora que...
Ademas de las 3 P incluimos el agradecimiento, la bendecimos, que como vimos ayer es tan importante.
Cada vez que vuelvas a escribir tus metas, estas se afianzarán más y más en tu subconsciente y ocurre una cosa muy curiosa, que cada día vas modificando un poco la forma de la meta, concretando lo que de verdad quieres, el subconsciente se encarga de buscar lo que realmente es necesario para que se cumpla tu principal objetivo.
  • Ahora una vez que hemos vuelto a escribir la meta, cerramos los ojos y nos visualizamos habiendo lo conseguido.
    Como resulta difícil a veces poder visualizar correctamente la acción, contactar con la emoción os voy a pasar una forma de poder hacerlo que te facilitará mucho el trabajo. Pincha aquí.
    También resulta práctico poner una imagen, pegar una imagen que se asemeje o sea lo que queremos visualizar. O preparar un Panel de metas, os dejo también un enlace para ver como se realiza. Pincha Aquí.
  • Ahora imagina la sensación de placer que tendrás cuando lo consigas, siéntela, vívela... conecta con esa emoción una y otra vez, siéntete como que ya lo has conseguido. Verás como en muy corto periodo de tiempo esto se produce. Y cuando eso ocurra espero que me lo cuentes, escríbeme para decirme lo. O para decirnos lo a todos nosotros.
  • Y ahora viene lo más importante, relájate, esta es otra ley mental. Dice que cuanto más esfuerzo le des a algo, este se vuelve en tu contra. Para crear algo en el mundo físico ocurre lo contrario, tenemos que darle mucha fuerza, hacer una y otra vez la misma cosa y con mucha fuerza, mientras que en el mundo mental no. Tenemos que pensar una cosa que queremos, visualizarla por un rato, por 17 segundos mínimo, y luego olvidarnos de ella y actuar en el mundo físico como si ya la tuviéramos.
    Cuando tendemos a acelerar un proceso mental más de lo indicado, se produce una crisis, se crea un colapso mental, nos entra ansiedad, se convierte en una obsesión y esta hace que no se realice.
    Te pongo el ejemplo de las relaciones, cuanto más quieres tener una pareja, más te obsesiones con ello, más piensas en ello, menos posibilidad tienes de tenerla, más se aleja de ti, en cambio cuando te relajas, como que de verdad fluye y la encuentras, y sueles decir; yo no estaba buscando esto en este momento, mi intención no era tener la...
    Por eso es necesario relajarse, visualizar relajadamente, así la mente subconsciente aceptará más rápido ese concepto.
    De hecho la meditación que os pase, trata de ello, de visualizarnos en una acción, relajadamente y acto seguido desvincularnos de ella, pensar en otra cosa, para que el subconsciente acepte y comience a crearla, tranquilamente.

Y recuerda hacerla cada día por la mañana y si te es posible, también por la noche. Esto hará que el subconsciente trabaje toda la noche para procurarte esta meta.







Las Emociones y La Rueda de la Concentración





En psicología se evalúan los estados emocionales según una escala, para seguir adelante tenemos que procurar encontrar una emoción que sustituya la que ya tenemos en la escala ascendente.
Es decir si sentimos celos, el paso siguiente es ir a la emoción de la ira, buscar las recuerdos, ideas.... que hagan que nuestra emoción suba esa escala, ascender un peldaño cada vez, podemos mantenernos en el un día o dos, o incluso tres... ( o puede que en situaciones más limites, necesitemos más ), o simplemente 5 minutos... pero lo importante que tenemos que intentar conseguir es subir ese nivel, llenar nuestros pensamientos de emociones de un nivel superior.
Esta es la escala de las emociones, la escala básica, siendo la emoción 22 la de más baja vibración y a 1 la emoción que denotaría nuestro estado más elevado, el estado al que todxs deberíamos pretender y llegar:
  1. Alegría/Conocimiento /Poder Personal /Libertad /Amor/Apreciación
  2. Pasión.
  3. Entusiasmo / Ilusión / Felicidad
  4. Expectativas Positivas/Creencia
  5. Optimismo
  6. Esperanza
  7. Satisfacción
  8. Aburrimiento
  9. Pesimismo
  10. Frustración / Irritación / Impaciencia
  11. Agobio
  12. Decepción
  13. Dudas
  14. Inquietud
  15. Culpabilidad
  16. Desánimo
  17. Ira
  18. Venganza
  19. Odio/Rabia
  20. Celos
  21. Inseguridad / Remordimientos / Falta de autoestima
  22. Temor/Desconsuelo /Depresión /Desesperación /Impotencia
Tenemos que centrarnos como realmente nos sentimos referente a algo, cuales son nuestras emociones, nuestras sensaciones, nuestros sentimientos respecto a ello.
Lo normal es que los sentimientos, las emociones, referentes a diferentes aspectos de nuestra vida se encuentren en niveles de la escalas diferentes unos de otros y que estos varíen en diferentes momentos de nuestra vida.
A la hora de visualizar una idea, de querer sentir algo para que nuestro subconsciente cambie, nos puede resultar bastante difícil, ya que él esta vinculado y programado para un determinada emoción en este momento.
Por ejemplo; mi deseo es el de ganar 100.000 eros al año, pero ahora solo gano 12.000 euros, entonces a la hora de visualizarme ganando ese dinero, parece como que hay un muro, que vuelve a traerme a mi realidad, de que solo gano 12.000 euros y que no podré ganarlos. Y comienzo a desesperarme, a pensar que nunca lo conseguiré, que eso no es para mi, a frustrarme... y comienzo a sentir angustia, terminando por desistir de efectuar un ejercicio de visualización.
Hay un método que aconsejan y enseñan Esther y Jerry Hicks en el libro; Pide y se te dará; cuaderno de trabajo, que para mi es el que mejor ayuda a cambiar rápidamente de estado emocional y poder percibir que lo sentir que lo podemos conseguir, Paso a mostrarlo como se practica y efectúa.





La Rueda de la Concentración

...La rueda de la concentración es la herramienta más eficaz que hemos descubierto para ayudarte a modificar una creencia con el fin de que encaje con tu deseo. Consiste en lo siguiente: La fórmula para crear cualquier cosa, incluso, por poner un ejemplo, disfrutar haciendo la declaración de la renta, se basa en identificar el deseo y a continuación alcanzar una vibración que se corresponda con él.

Para comenzar a practicar el proceso de «La rueda de la concentración» dibuja un círculo grande en una hoja de papel. Luego dibuja un círculo más pequeño, de unos cuatro centímetros de diámetro, en el centro del círculo grande. Siéntate cómodamente y observa el círculo pequeño y siente cómo tus ojos se concentran en él.
Ahora cierra los ojos durante unos momentos y concéntrate en lo que ha ocurrido y ha provocado en ti esa emoción negativa. Identifica con exactitud lo que no deseas. Llegado a este punto, di: «Ahora sé con claridad lo que no deseo. ¿Qué es lo que deseo?» Conviene que identifiques lo que no deseas y lo que deseas en términos de cómo deseas sentirte al respecto. Por ejemplo:

Me siento gorda y deseo sentirme delgada.
Me siento pobre y deseo sentirme rica.
No me siento amada y deseo sentirme amada.
Me siento engañada y deseo sentirme respetada.
Me siento enferma y deseo sentirme bien.
Me siento impotente y deseo sentir mi poder personal.
A continuación, escribe unas frases alrededor del borde externo del círculo más grande que encajen con lo que deseas. Cuando se te ocurra una frase que encaje bastante con tu deseo, lo sabrás. Dicho de otro modo, sentirás si esa frase no encaja con tu deseo y hace que te caigas de la rueda, por así decirlo, o si es una frase que encaja con tu deseo y hace que te sientas bien.
El proceso de «La rueda de la concentración» es tan eficaz porque las frases que escribes las eliges deliberadamente. Son la expresión de algo que crees, que encaja con tu deseo. Y funciona porque la Ley de Atracción es tan poderosa que cuando te concentras en un pensamiento durante siquiera diecisiete segundos, otro pensamiento viene a unirse a él, y cuando esos dos pensamientos se unen, se produce una combustión que potencia aún más tus pensamientos.
Cada vez que expresas una frase en términos generales, tu pensamiento suele ser más puro que cuando expresas algo de forma más específica, por lo que el poder de «La rueda de la concentración» reside en que expreses frases en las que creas en términos generales; céntrate en cada una de ellas durante aproximadamente diecisiete segundos y tendrás la oportunidad de ofrecer una vibración pura más específica con respecto a tu deseo.
Digamos que te dispones a practicar este ejercicio y sabes que vas a escribir: «Me siento bien con respecto a mi cuerpo» o «Mi rodilla ya está bien». Pero si comienzas por ahí, si la primera frase que escribes es «Me siento bien con respecto a mi cuerpo» te darás cuenta, debido a cómo te sientes, que tu Energía no está alineada, porque sólo sirve para hacer que te sientas irritado y seas aún más consciente de que te sientes gordo o que la rodilla te duele.
Lo que demuestra que esa frase era demasiado específica. Dicho de otro modo, es como tratar de abordar un tren que circula a gran velocidad y lo único que consigues es caerte. ¿Te imaginas tratar de saltar sobre un tiovivo que gira rápidamente? No lograrás subirte a él, pero si se detiene,podrás hacerlo, y cuando adquiera velocidad estarás en él. Debes hacer que la«rueda» aminore su velocidad, que tu creencia aminore su velocidad, para poder montarte en ella. 

«En términos generales, me siento satisfecha de mi cuerpo.» Eso sí lo crees; esa frase hace que te sientas bien. Puedes permanecer sobre el tiovivo sin caerte. 

Al escribir una frase alrededor del círculo y concentrarte en ella obtendrás una sensación bastante placentera. Escribe entonces otra frase.

Tal vez: «Creo que el Universo emite vibraciones que se corresponden con las que nosotros emitimos». 

Estás absolutamente convencido de ello, de modo que la frase encaja.
Luego escribes una frase semejante a: 

«Me siento satisfecho de este cuerpo físico». 

Puesto que lo crees, esa frase también encaja.
Empiezas a sentirte algo mejor. Empiezas a experimentar una sensación de alivio. Ya no estás tan irritado contigo mismo. Tu vibración comienza a elevarse. Sigamos sumando poder al proceso denominado «La rueda de la concentración».
A medida que se te ocurran pensamientos que hagan que te sientas bien, continúa escribiéndolos alrededor del perímetro del círculo más grande.
Empieza en lo que serían las 12.00 si contemplaras un reloj y sigue alrededor del círculo hasta la1.00, las 2 y así sucesivamente, hasta que hayas escrito doce frases que te produzcan una sensación placentera.
Dado que en ocasiones tus pensamientos giran a una velocidad tan vertiginosa que por más que deseas modificarlos no encuentras la forma de «montarte en ellos», el juego de «La rueda de la concentración» consiste en que des con un pensamiento que encaje con lo que sientes en estos momentos, de forma que la rueda no te tire al suelo, por así decirlo, y comiences a avanzar progresivamente hacia el estado que deseas sentir.
Se trata de una maravillosa herramienta destinada a ayudarte a modificar tu vibración.
Pongamos, por ejemplo, que te sientes gordo. En tu experiencia se ha producido un incidente que ha hecho que ese pensamiento cobre fuerza, y en estos momentos experimentas una intensa emoción negativa.
Toma un papel, dibuja un círculo en el centro de la hoja y escribe en la parte interior del círculo: 




«Deseo sentirme delgado».

Ahora concéntrate en el tema que te ocupa y trata de hallar pensamientos que encajen con la forma en que te sientes, pensamientos que te produzcan una sensación placentera cuando medites sobre ellos.
Procura hallar un pensamiento que no te descoloque. 
  • Puedo volver a ser delgada.(Este pensamiento está demasiado alejado de lo que crees, y por más que desearías creerlo, no es así. Y te das cuenta de que no lo crees. Por tanto, como este pensamiento no te produce una sensación placentera, esta frase hace que te caigas de la rueda.)
  • Mis hermanas son delgadas y atractivas.(Este pensamiento tampoco te produce una sensación agradable. Destaca el éxito de tus hermanas y hace que te sientas aún más como una perdedora. Este pensamiento hace que te caigas de la rueda.)
  • Buscaré algo que dé resultado.(Aunque este pensamiento es más positivo que los anteriores, no hace que te sientas bien. Has probado muchos métodos, pero crees que no has hallado nada que te dé resultado, de modo que este pensamiento no hace más que poner de relieve tus fracasos anteriores. Este pensamiento hace que te caigas de la rueda.)
  • Sé que otras personas han sufrido este problema y han conseguido hallar una solución.(Este pensamiento puede aportarte una sensación de alivio. Te sientes mejor. Recuerda que en estos momentos no se trata de buscar una solución a tu problema, sino tan sólo un pensamiento que te produzca una sensación lo suficientemente placentera para serte útil. Este pensamiento no hace que te caigas de la rueda. Así pues, escríbelo en la hoja de papel, en la posición de las 12.00, y sigue buscando más pensamientos que hagan que te sien-tas bien.)
  • No tengo que resolver el problema hoy mismo.(Otro pensamiento útil. Escríbelo en la posición de la 1.00.)
  • Buscaré un régimen que funcione.(Este pensamiento hace que te caigas de la rueda.)
  • Mi ropa no me sienta bien.(Este pensamiento hace que te caigas de la rueda.)
  • Disfrutaré comprando ropa nueva. (Las 2.00) (Pensamiento útil.)
  • Mi cuerpo se sentirá más ágil. (Las 3.00) (Útil.)
  • Me sentiré más dinámica. (Las 4.00) (Útil.)
  • Ya se me ocurrirá algo nuevo. (Las 5.00) (Esto va como una seda.)
  • Sé que hallaré algo que me ayude. (Las 6.00) (Sí, te sientes mejor.)
  • Me gusta asumir el control de mi experiencia. (Las 7.00) (Útil.)
  • Confío en poder realizar este cambio. (Las 8.00) (Útil).
  • Me gusta sentirme bien.(Este pensamiento es útil. Anótalo en la posición de las 9.00)
  • Me gusta sentirme bien dentro de mi cuerpo. (Las 10.00) (Útil.)
  • Me siento satisfecha de mi cuerpo. (Las 11.00)
¡Bien! Ahora, después de escribir ese pensamiento en la posición de las 11.00, traza un círculo alrededor de las palabras que escribiste al principio en el centro de tu «Rueda de la concentración» y observarás que has alcanzado una alineación vibratoria más próxima a ese pensamiento, cuando hace tan sólo unos minutos te hallabas muy lejos de esa vibración.














viernes, 17 de mayo de 2019

Primer Paso Para la Abundancia





Como comienzo para conseguir cualquier cosa en esta vida, primero tenemos que saber que es lo que realmente queremos, saber diferenciarlo y catalogarlo.
Por ejemplo, me puedes decir que lo que tu quieres es tener mas dinero, una casa más grande, un buen coche... etc, etc. Y eso está muy bien, yo también, pero para poderlo conseguir tenemos que contactar con la emoción principal de ese deseo. Es decir lo que realmente nos motiva a querer conseguirlo.
Y eso lo vamos averiguar a través de los Para Ques, osea, por ejemplo, si yo te preguntase ¿ si ahora mismo te convirtieras en una persona rica, que es lo primero que harías ? Y tu me dijeras:
  • Me compraría un coche más grande y mejor. ( es una buena idea )
Pero ahora la pregunta sería ¿ para qué quieres un coche más grande y mejor ?
A lo que tu me puedes contestar, pues para sentirme más seguro, que la gente me mire mejor, que me envidien, para poder hacer viajes más largos, para poder ir con mi familia a muchos sitios...
Entonces lo que tu realmente quieres es estar seguro, subir la autoestima, viajar más con tu familia....
Lo mismo ocurre con todas las demás cosas, si queremos un trabajo mejor pregúntate el para-que, si quieres una pareja o una pareja en concreto, y así con todo lo que deseas en estos momentos, la contestación de esos para-qués son la esencia de lo que realmente quieres. Esas respuestas son las que te producen las emociones, las que hacen que te sientas bien, que seas feliz.
Ahora bien los para-qués también sirven para efectuar el paso más primordial a la hora de conseguir ser abundantes y sin él no podremos avanzar, ni conseguirlo.
El concepto de abundancia es una sensación, una emoción. Según nos sintamos así atraeremos a nosotros esa sensación y por ende así se materializara en nuestra vida.
He estudiado, leído y escuchado, sin exagerar, miles de artículos, cursos, audio-libros, libros, estudios, ejercicios y demás, que se han escrito sobre el tema. Pero hasta que no comprendí que tenia que cambiar mi concepto de lo que soy ahora para convertirme en la que deseaba ser, los resultados no se produjeron.
En el concepto de “quiero ser abundante”, o “quiero tener... “, viene implícito que no tengo, por lo tanto mi sensación, mi emoción, es de escasez, por lo que mi mente seguirá pensando en que soy escaso y me seguirá proporcionando escasez. Porque mi mente me proporciona lo que yo le pido a través de una emoción. La emoción es la que la alimenta y la nutre para que pueda crear. Osea que si yo estoy pensando en que “quiero algo” le estoy indicando el concepto de “no tengo” y me seguirá mandando “los no tengo”.
Y entonces me diréis, pero si es que no tengo algo, como puedo hacer para cambiar ese concepto y la respuesta está en simplemente cambiar ese pensamiento, esa emoción de escasez del no tengo y quiero, por la de; ¿ Para qué ?, para que lo quiero tener, para que lo deseo. En ese preciso instante en el que empezamos a conectar con el pensamiento y con la emoción de tener, y esa visualización dará paso a que comience a materializarse en nosotros ese deseo que esta en nuestra mente.
Ejemplos:
  • Quiero tener más dinero.
Aquí estamos conectando con la sensación y la emoción de que no tengo dinero, ( que puede ser que sea así, pero pretendemos cambiarlo, ¿ o no? ) eso nos hace pensar que somos escasos, que no tenemos dinero, por eso lo queremos, ahora bien, cambiemos la pregunta:
  • ¿ Para qué quiero tener dinero ?
  • Para pagar mis deudas.
  • Para comprarme un coche nuevo, una casa, ropa...
  • etc.
¿ Notáis como cambia la emoción ? ¿ Sentís que la vibración es diferente ? ¿ Os sentís mejor, con más paz, más tranquilidad, más felices ? Y si después de esto volvemos a preguntarnos el para-que, entonces es cuando de verdad estaremos profundizando y encontrando el sentimiento raíz
Lo mismo ocurre con todo tipo de quieros:
  • Quiero que me amen.
  • Quiero tener un novio(a
  • Quiero tener un trabajo, o un nuevo trabajo
  • Quiero ropa nueva.
  • Quiero nuevos amigos.
  • Quiero llevarme bien con; mis hijos, mis padres, mi marido, mi esposa, mi jefe....





Ejercicios:

Diario o cuadernillo de trabajo:
Es importante llevar un diario o un cuaderno de trabajo, tanto de papel o digital, de todo lo que va sucediendo o de todo los cambios que se van produciendo, así como para ir efectuando los ejercicios o ir anotando lo que nos es más importante o consideramos que tiene más relevancia.

Cambiar los Quieros:
Es muy importante ser sinceros con nosotros mismos, sin perjuicios, a la hora de pensar en los “para qués”. Da igual que creamos en que los sentimientos van reñidos con nuestras creencias, osea, puede que pensemos que ser ricos y exitosos, va ligado, a una creencia de que, al ser rico o exitoso va en contra de ser espirituales o ser buena personas, eso ya lo veremos, ahora lo importante es que conectemos sinceramente con nuestro deseo, con nuestra emoción, repito, sin perjuicios.
  • En un papel o un documento de texto en el ordenador, apuntar todo lo que queréis tener, o en principio os gustaría empezar a tener.
  • Justo debajo, anotar para que lo queréis tener.
  • Como os sentiréis, que sensaciones percibiréis, que oleréis, que veréis, que notaréis....
  • Y permanecer con esa sensación, con esa emoción durante 17 segundos mínimo.
  • Cada vez que os venga un pensamiento a lo largo del día sobre un quiero, cambiarlo por la pregunta: ¿ Para qué lo quiero ?





Darnos Cuenta de Nuestra Abundancia:
Ya somos abundantes, no solemos percatarnos de ello, porque seguimos basándonos en que “queremos más”, por lo tanto en un concepto de no tener, como hemos mencionado antes. Y seguiremos atrayendo la escasez o más bien sintiéndonos escasos. Y de hay solo podrá crearse ¿ el qué ? ESCASEZ.
Imaginaros que tenéis un montón de semillitas que representan todo lo que puede suceder y todo lo que podéis tener en la vida, a todos los niveles, Ahora bien, el campo para sembrarlas y que creen su fruto, en nosotros, es la mente. Que la nutrimos y regamos con nuestros pensamientos constantes, basados en nuestras emociones y sensaciones y hacemos que se inspire en el crecimiento con nuestras palabras.
Por lo tanto si yo cojo una semillita de quiero, que significa no tengo, ¿ qué creéis que puede crecer ? Pues un no tengo esto que quiero tener, y se ira fortaleciendo con la repetición constante de las palabras “quiero”.
Por lo que es de vital importancia ir implantando en nuestra mente y en nuestra forma de expresarnos con conceptos diferentes, como:
  • Ya soy...
  • Yo soy...
  • Ya tengo...
  • Tengo …. y cada vez tendré más.
  • Ahora tengo.... y cada vez tendré más.
  • Soy …. y lo seré más y más.
Pero a veces es difícil entrar en la vibración de que poseo, de que soy abundante, por que el árbol del no tengo es demasiado grande e impide que llegue la luz a las otras semillitas que comienzan a crecer.
Y cuando alguien nos pregunta algo como; ¿ Qué tal vas ?, pues en vez de contestar con afirmaciones como; “ uuuuuffff, pues mal, fíjate que... “, “voy que no es poco “, “ sigo igual “, “ todo sigue igual “... o frases parecidas, ir cambiándolas poco a poco. No digo que si estamos mal de una lumbalgias y nos pregunta como vamos, le contestemos; fenomenal, dando saltos, o si estamos si trabajo, les contestemos, genial de la vida y más... pues no, no por que no sería lo adecuado sino por que nuestra emoción no encajaría con lo que decimos y nos “caeríamos de la rueda”. Tenemos que conseguir una vibración positiva con nuestras palabras y pensamientos, por lo que sería aconsejable cambiarlas por:
  • Cada vez voy mejor.
  • Aún me duele, pero voy estando mejor cada día...
  • Todo va yendo a mejor...
  • Cada día algo mejor...
Ir encajando nuestras frases, nuestras expresiones, nuestras emociones, a las semillitas de los “para qués” que hemos anotado.
Sería muy bueno que realizarais el ejercicio que os muestro a continuación, para tomar conciencia del la abundancia que hay en vosotros:
Y ya sabéis, si tenéis alguna pregunta formularla desde aquí, y para mostrar la realización de los trabajos, colgar una imagen ( borrosa ) en el grupo.
Que disfrutéis mucho y sobretodo no olvidaros de reír.