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lunes, 22 de febrero de 2016

El castigo; Aceptación Y Consecuencias.




Echando la vista atrás recuerdo el castigo como algo impuesto constantemente en mi vida. Hasta creo que lo he pedido siempre, cada vez que creía que me lo merecía.
 La cuestión es cual era el limite que me imponía a la hora de valorar cuando debía empezar a recibir ese castigo. 
Se que ese valor lo encuentro al identificar cual es el grado de CULPABILIDAD que creo hay dentro de mis actos. El sentimiento de CULPA es algo tan asombrosamente poderoso para utilizar contra nosotros por los que nos quieren dominar y que asumimos tanto, que es muy fácil de llegar a utilizar para conseguir a la vez lo que queremos de las otras personas. 
No se en que momento ocurrió ese primer factor que emprendió esa causa, pero lo que si me recuerdo es el tener que irme a confesar casi cada 2 o 3 días y me veo de rodillas en un banco, pidiendo recordar cuales eran mis pecados para poderme limpiar de ellos. Y recuerdo que me aprendí 3 de memoria para así por lo menos poder tener algo que decir le al sacerdote, eran; 
  • He desobedecido a mis padres 
  • He contestado cuando me riñen 
  • He dicho una mentira. 



Me preparaba para ir a recibir mi castigo semanal. 
 Desobedecer, contestar, revelarte, tener tu propia opinión estaba muy mal. Eso se castiga, por lo que si lo hago me merezco un castigo, sino no seré perdonada. Los PECADOS se perdonan cuando has cumplido tu castigo impuesto o auto-impuesto. 
 Hay veces que resulta tentador utilizar la culpa hacia alguien cuando quiero conseguir algo. Pero de repente me doy cuenta que si le culpabilizo me quito mi responsabilidad ante lo que estoy haciendo y mi parte en la situación, si la estoy viviendo es por que soy parte de ella y si no quiero que vuelva a tener que pasar, me responsabilizo de mi vida para tener que hacer que eso ocurra. 
Es evidente que puedo dar una opinión sobre la situación, pero sin entrar en conflicto. En ultima parte siempre él otro tiene derecho a tener su opinión sobre mis actos y mis opiniones. 
 Y también me gusta saber lo que opinan los demás de mi, siempre es bueno ver el puto de vista del que te observa, hay veces que te das cuenta de ciertos comportamientos que no me gustan mucho y puedo modificar lo o no. 
 Pero no espero un castigo, ya no. 
 No me siento culpable en la mayoría de las veces. 
Me he sentido culpable tantas veces, que he demandado un castigo y un castigador, que a veces me asusta lo que puedo llegar a soportar. 
 Creo que la culpa es acumulable en grado cada vez más alto. Que cuando nos sentimos culpables por algo, el siguiente momento de culpabilidad se va cada vez convirtiendo en causas mas pequeñas y su grado de valor cada vez mas grande.




 Y si no conseguía mi castigo pues me auto castigaba. Y que hay como mayor castigo que destrozar tu cuerpo; alcohol, comida en exceso, porros.... y a demás te evaden de tomar la responsabilidad de tus actos. 
Es más fácil sentirse culpable que aceptar la RESPONSABILIDAD de tu propia vida. o eso es lo que creemos. 
La acción de sentirnos culpables por cada acto que realizamos lo único que nos puede aportar es que aparezcan a nuestro alrededor castigadores. 
Por que todos nos volvemos castigadores, cuando aceptamos tanta culpa, nuestra escala de valores sobre la culpabilidad alcanza un limite más alto, por lo que la forma de ver a los demás también esta regida por esos valores, y vemos nuestra culpa reflejada en lo que creemos son culpabilidades, e impartimos un castigo hacia nuestra culpa que en eso momento la vemos reflejada en otro. 
Hasta que no bajamos esa escala de valor que le damos a nuestra "culpa", no dejaremos de impartir a su vez un castigo al que no lo cumpla. Y eso lo conseguimos en la medida que nos vamos responsabilizando más de cada uno de nuestros actos.